La Letra Cursiva

Os traemos este curioso artículo aparecido en el New York Times:

El Misterio de la Letra Cursiva

Durante siglos, la escritura cursiva ha sido un arte. Para un creciente número de jóvenes es un misterio. Las letras sinuosas del alfabeto cursivo, arremolinadas en incontables cartas de amor, talones de tarjetas de crédito y pancartas encima de los pizarrones de las escuelas primarias siguen el camino de la pluma de ave y el tintero.

Dado que los teclados de las computadoras y los teléfonos inteligentes mantienen ocupados a los jóvenes dedos, la muerte gradual del abecedario más elegante está revelando algunos desafíos imprevistos.

¿Hay mayor riesgo de falsificación para la gente que solo escribe con letra de imprenta o para la que quizá garabatea con descuido una firma? ¿Acaso se trunca el desarrollo de las habilidades motoras finas por la aversión a la escritura cursiva? ¿Y qué pasa cuando los jóvenes no familiarizados con la cursiva quieren leer documentos históricos, como la Constitución?

Jimmy Bryant, director de los Archivos y Colecciones Especiales de la Universidad Central de Arkansas, dijo que se pierde una conexión con el material de los archivos cuando los estudiantes se alejan de la cursiva. Durante una clase el año pasado, a Bryant se le ocurrió pedirles que alzaran la mano si escribían en cursiva para comunicarse. Ninguno lo hizo.

Todavía se les enseña la cursiva a los alumnos de todo Estados Unidos, pero muchos distritos escolares dedican mucho menos tiempo a enseñarla y a que se escriba con ella de lo que solía hacerse hace años, anotó Steve Graham, un catedrático de Educación en la Universidad Vanderbilt. La mayoría de las escuelas empieza a enseñar cursiva en tercer grado, comentó. Antes, la mayoría la seguía enseñando hasta el quinto o sexto grados –y algunas hasta el octavo–, pero muchos distritos solo la enseñan en el tercero, con menos lecciones.

¿La cursiva es realmente una habilidad del siglo XXI? Dado que las escuelas están concentradas en preparar a los alumnos para los exámenes estandarizados, es frecuente que no haya tiempo suficiente para enseñar escritura, dijeron educadores.

Sandy Schefkind, una terapeuta ocupacional pediátrica en Bethesda, Maryland, y coordinadora pediátrica de la Asociación Estadounidense de Terapia Ocupacional, señaló que aprender la cursiva ayuda a los alumnos a perfeccionar sus habilidades motoras finas.

“Es la destreza, la fluidez, la cantidad correcta de presión sobre la pluma y el lápiz en el papel”, dijo Schefkind, y agregó que para algunos alumnos es más fácil aprender la letra cursiva que la de imprenta.

Aunque la de imprenta puede ser legible, entre menos compleja sea la letra manuscrita, más fácil es falsificarla, indicó Heidi Harralson, una grafóloga de Tucson, Arizona. Aunque puede cambiar la letra –y volverse más descuidada– conforme envejece una persona, quienes no la aprenden o no la practican están en desventaja, dijo.

“Veo un aumento en la inconstancia en la escritura y un nivel de forma pobre –una caligrafía descuidada y semilegible que es inconsistente–”, comentó. Casi todos tienen una firma cursiva, pero esas también son cada vez más difíciles de identificar”, dijo Harralson.

Sally Bennett, una universitaria de 18 años en la Central de Arkansas, firma con mayúsculas y nunca pensó en ello hasta que hizo el examen ACT de admisión a la universidad.

Los estudiantes deben copiar un apunte, con instrucciones explícitas de no hacerlo con letra de imprenta. Así que quienes presentaron el examen intentaron la cursiva, dijo Bennett. “Algunas personas ahí no pudieron recordar”, anotó. “Tuve que pensarlo como un minuto. Se me dificultó algo recordarlo”.

Richard Christen, un catedrático de Educación en la Universidad de Portland, Oregón, expresó, prácticamente es fácil sustituir a la cursiva con letra de imprenta o un procesador de palabras. Sin embargo, le preocupa que los estudiantes pierdan una habilidad artística.

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