Los enfermos de Parkinson solicitan la gratuidad de las terapias de rehabilitación

La Federación Española de Parkinson (FEP) ha exigido hoy la gratuidad de las terapias de rehabilitación que deben recibir los afectados por esta enfermedad, algo a lo que tienen derecho como enfermos crónicos, según establece la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud aprobada en 2006.
El presidente de la FEP, Luis Molero, ha expuesto esta demanda en una rueda de prensa convocada con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se celebra el 11 de abril bajo el lema “Podemos ayudarte…puedes ayudarnos”, cuyo propósito es que todo el mundo se implique en mejorar la calidad de vida de los afectados.
Molero ha recordado que los enfermos de Parkinson deberían recibir gratuitamente servicios como fisioterapia o logopedia, indispensables para convivir con esta patología. “Nos han engañado”, ha aseverado, en alusión a las múltiples entrevistas que han mantenido con las autoridades sanitarias sin obtener respuesta.
Actualmente en España la mayoría de estas atenciones se asumen desde las asociaciones de afectados, con la intervención coordinada de trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y logopedas, junto con los familiares.
“Aunque se recibe ayuda pública para garantizar las terapias de rehabilitación facilitadas por las asociaciones de Parkinson, esta cuantía no llega a cubrir las necesidades de los afectados, por lo que la rehabilitación debe de salir de su bolsillo”, ha denunciado.
El doctor Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Parkinson de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián, ha apuntado que en esta dolencia intervienen síntomas tanto motores como no motores. Este año, la FEP quiere poner el acento en los segundos, ya que son los menos conocidos pese a ser especialmente relevantes a la hora de realizar un diagnóstico precoz.
Linazasoro ha citado, entre ellos, los trastornos del sueño; los problemas gastrointestinales -dificultades para tragar, exceso de saliva o estreñimiento-; los urinarios -aumento en la frecuencia o incontinencia nocturna-; cambios de humor -pérdida de interés o depresión- y las dificultades para mantener relaciones sexuales.
Los síntomas no motores se tratan de un modo “insuficiente” por una responsabilidad compartida entre el paciente, que “no los cuenta”, y el médico, “porque no los busca”, según el experto.
Ante esta situación, la FEP ha presentado la nueva herramienta “Mis síntomas con la Enfermedad del Parkinson”, pensada para ayudar a los afectados a identificar la severidad de sus problemas y tomar nota de la frecuencia con la que se manifiestan.
Con un diseño sencillo y manejable, los pacientes evalúan uno a uno todos los síntomas, de forma que se genera un gráfico que proporciona una representación visual de la patología.
“Esta herramienta permite identificar y llevar el control sobre los síntomas que más inciden sobre la vida del afectado, al tiempo que permite al especialista reconocer con un simple vistazo el estatus global de la enfermedad y optimizar el tiempo de la consulta”, ha apuntado el presidente de la Federación.
Entre los avances sobre el tratamiento del Parkinson, Linazasoro se ha referido a la obtención de neuronas dopaminérgicas a través de técnicas de reprogramación celular, un hallazgo que, a su juicio, “abre una gran puerta para investigar los mecanismos de la degeneración neuronal y la eficacia de nuevos fármacos”.
A la hora de analizar los avances hacia una posible curación, el doctor ha apuntado que “curar implica conocer la causa de la enfermedad y éste es un tema muy complejo” porque participan factores genéticos y ambientales que constituyen “un puzzle difícil de encajar”.
“Aunque no veo la cura muy cercana, hay razones para ser prudentemente optimistas, ya que los avances en biología dependen de los avances en tecnología y, en este sentido, estos ocurren a una velocidad de vértigo”, ha comentado.
La enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico, crónico, neurodegenerativo e invalidante, afecta al 2% de las personas mayores de 65 años.
En este momento se calcula que en España viven cerca de 150.000 pacientes, al considerar que actualmente el 15% de la población española está por encima de esa edad. Además, se cree que más de 30.000 personas están sin diagnosticar.
Respecto a las perspectivas de futuro, Linazasoro ha adelantado que se prevé que el número de afectados se duplique para el año 2025 y que llegue a triplicarse en 2050. (EFE Noticias)

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